jueves, agosto 25, 2005

El paralaje Neanderthal

Homínidos
Robert J. Sawyer
Nova Ciencia Ficción 177
Ediciones B
353 páginas; 19 euros

Humanos
Robert J.Sawyer
Nova Ciencia Ficción 179
Ediciones B
345 páginas; 18 euros

Híbridos
Robert J. Sawyer
Nova Ciencia Ficción 181
377 páginas; 18,50 euros



Desde que cayera en mis manos un primer libro de Robert J. Sawyer allá por el ya lejano año 2000 (Cambio de esquemas, La Factoría de Ideas) hasta hoy, mi opinión sobre las obras del "único escritor canadiense que vive exclusivamente de escribir ciencia ficción" ha seguido una curva descendente que ha tocado fondo con esta trilogía que le ha valido, por fin, el tan perseguido Hugo (perseguido por el señor Sawyer, claro, que ha llegado a extremos parecidos en su afán por hacerse con él a los tan hilarantes de Cela con el Cervantes).

Cambio de esquemas me pareció en su día una propuesta interesante, aunque ya con cierto tufillo bestsellero, y una lectura trepidante. Desde entonces, he leído todo lo que se ha publicado en España de este autor y, como digo, hoy en día lo tengo en mi clasificación particular dentro del cajón de la lectura de fácil digestión y olvido, acercándose rápidamente al destinado a los fulleros y tramposos.

El paralaje Neanderthal es un calco de la fórmula a la que Sawyer debe su éxito y que bebe descaradamente de la fuente en la que nacen los bestsellers. A saber: protagonistas situados dentro de la clase científica y tecnológica de la humanidad (y, en estos libros, también de la neanderthalidad); amplias disgresiones en las que los protagonistas se sientan ante una mesa para hablarnos de ciencia, antropología, religión y demás grandes temas, pero tratados con una superficialidad apabullante, no vaya a ser que el limitado cerebro del lector medio se nos sobrecargue; personajes limitaditos, limitaditos (jobar, con los científicos), que en ocasiones tienen la hondura intelectual de cualquier habitante de la casa de Gran Hermano; unas gotas de drama, preferentemente en forma de problemas en el matrimonio, enfermedades graves o violaciones; y todo esto envuelto en una trama de thriller en la que la excusa científica no es más que eso, una excusa.

Pero en esta trilogía, quizá debido a su extensión, Sawyer pierde completamente los papeles y ahonda hasta el paroxismo en los defectos de anteriores obras.

El punto de partida, la idea base, el McGuffin es, como siempre, interesante, aunque no excesivamente original: el descubrimiento de una Tierra paralela en la que el homo sapiens se extinguió y el homo neandertalensis prosperó. Los neanderthales, que resultan ser una especie de hermanitas de la caridad comparados con nosotros, los autodestructivos homo sapiens, habitan un mundo idílico, utópico, en el que las decisiones en bien de la comunidad son tomadas por consejos de ancianos y las taras físicas y psiquícas han sido erradicadas de la sociedad gracias a una inteligente política de castración selectiva (en serio). Además, los neanderthales resultan ser tan buenos porque toda su vida, desde el momento en que nacen hasta que mueren, es grabada, cual show de Truman a lo neanderthal, por medio de unos implantes de lo más chulo que se les colocan al nacer. Por supuesto, para evitar que todo bicho viviente pueda verte recién levantado como si tal cosa, sólo se permite que sea el consejo de ancianos y bajo circunstancias extraordinarias el que acceda al archivo de la vida de un ciudadano neanderthal. Esta sociedad que a poco que nos descuidemos bordea el fascismo o, cuando menos, el paternalismo gubernamental más recalcitrante, es la que Sawyer pretende vendernos como idílica.

No voy a entrar en cómo Sawyer ha montado la sociedad neanderthal porque, a poco que uno indague, se da pronto cuenta de que no se sostiene por ningún sitio. Baste decir que está ahí sólo como contraste con lo malos que somos en esta Tierra y lo bonita que podía haber sido si aplicáramos las teorías del autor.

El primer libro se hace más llevadero porque es el que sienta las bases de la trama y tiene el aliciente de ir descubriendo las peculiaridades de los neanderthales, pero el segundo y el tercero son meros anexos, alargamientos de algo que falla en su misma base y, por tanto, superfluos. Sawyer juega sin complejos con todos los clichés del bestseller más adocenado y, así, en la trama aparecen, uno detrás de otro, el drama judicial tipo Estrenos TV, la indagación detectivesca que, tras tropocientas páginas de suspense, se soluciona ¡oliendo una bragas!, la conspiración en la sombra tipo Expendiente-X y unas paginitas de sexo explícito interespecies con las que te ríes pero bien.

Junto a esto, páginas y páginas de "divulgación", en la que sesudos científicos hablan como niños de párvulos para hacernos accesibles temas como la mecánica cuántica, la paleoantropología, las creencias religiosas y la biología. (Y, señor Barceló, no venda por ello a Sawyer como el sucesor de Asimov, porque el Buen Doctor siempre tenía muy claro cuándo estaba "divulgando" y cuándo simplemente entreteniendo al personal. Sawyer, no).

¿Con qué me quedo, pues, tras casi mil páginas de paralaje Neanderthal? Pues con la facilidad con que se leen los libros de Robert J. Sawyer, excelentes como lectura veraniega para dar descanso a la neurona, y con la traducción de Rafa Marín, que este sí que no falla nunca.

3 Comments:

Blogger Nacho said...

Je,je. Lo de "Onanismo naranja" no está nada mal. Ahora estás controlando al segundo cuándo se actualizan tus blogs favoritos

Coincido con tu valoración salvo con dos detallucos (ojo, sólo he leído el primero)

junto a esto, páginas y páginas de "divulgación", en la que sesudos científicos hablan como niños de párvulos para hacernos accesibles temas como la mecánica cuántica, la paleoantropología, las creencias religiosas y la biología.

Para hacerse accesible Sawyer utiliza un truco del almendruco más viejo que el antiguo testamento. El situar en medio de todo a alguien no especializado para que que haga de "traductor" para el lector. Poco importa que dicho interlocutor no debiera estar allí.

El caso es que una vez asumido esto se desenvuelve con desigual fortuna. Por un lado en contados temas sí que le veo suave y superficial. Pero en otros, sin llegar, ni mucho menos, al nivel de Egan o Watson, que son droga dura, consigue hilar ideas interesantes con buena mano. Por ejemplo recuerdo la interpretación de la mecánica cuántica que tienen los Neandertales y su conjunción con el ordenador cuántico que permite el viaje entre universos no lo veo de párvulos. Y otras explicaciones aledañas son divulgación de calidad, narrada (eso sí) con el rutinario diálogo, explicación, no entiendo esto, imagen que te ayude a entenderlo,.... La que te sueles encontrar en cualquier libro de este hombre (en el fondo es por lo que me los leo. Artículos a los Muy Interesante novelados con mucho drama barato, muy digeriditos y entretenidos)

Y, segundo, no creo que la sociedad Neandertal sea insostenible. A mi me convenció moderadamente (no sé, es una impresión con la que me quedé, sin reflexionar demasiado). Ahora bien, también me preocupa cómo nos la vende como positiva frente a la nuestra. En algún momento parece que indica que es "ligeramente" reprobable, pero la comparación que establece es tan clara y tan decantada que lo del paternalismo o bordear el fascismo se queda corto.

Para terminar, no quería dejar de repetir que Sawyer luce más en la novela corta. Sólo hay que comparar sus novelas de La Factoría con las que están en los diferentes volúmenes de los UPC. Son casi idénticas pero con toda la parte científica condensada y sin 200 páginas de culebrón. Lástima que los autores no puedan vivir únicamente de ellas, porque entonces la ciencia ficción que hace este hombre (o Brin, o Benford, o Bear,...) resultaría mucho mejor de lo que parece.

10:25 p. m.  
Blogger fjvidiella said...

Creo que cuando leas los otros dos vas a coincidir aún más conmigo, porque a Sawyer se le va la mano de mala manera, sobre todo en el tercero, con las dudas religiosas de la protagonista y las disgresiones con las que nos castiga.
Lo de que la sociedad neanderthal sea insostenible también viene de su desarrollo en los volúmenes segundo y tercero. Como cualquier utopía queda muy bonita, pero tiene muy poca verosimilitud. Eso de que sólo ven a la parienta cuatro días al mes; que las menstruaciones de todas las hembras neanderthales se hayan sincronizado; que el resto del año, todos, absolutamente todos, los habitantes del planeta sean homosexuales...
Y ya me callo, que estoy "spoilerando" de mala manera :)

11:30 p. m.  
Anonymous bibliotekom said...

Estoy de acuerdo en la superficialidad de Sawyer y no se como consigue tantos premios,,podeís leer un comentario mio de su novela experimento terminal en http://www.ciao.es/Experimento_terminal__Opinion_681017 y de Factor de Humanidad en http://www.ciao.es/Factor_de_humanidad__Opinion_679501, además sus novelas creo que también giran a la historia-ficción más que a la sci.fi.

1:39 p. m.  

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