domingo, septiembre 25, 2005

El Último Anillo

El Último Anillo
Kiril Yeskov
Bibliópolis
Bibliópolis Fantástica 21
442 páginas; 21,95 euros


Luis G. Prado parece empeñado en la loable tarea de demostrarnos que el fantástico en la Europa del Este está vivo, más allá de los sempiternos Lem y Strugatski Bros. Tras los libros de Geralt de Rivia, verdadero buque insignia de la editorial Bibliópolis, que han merecido recientemente una fastuosa doble página en su presentación en la revista de Círculo de Lectores, (recomendable edición, por cierto, que recopila los dos primeros libros en un único volumen en tapa dura con sobrecubierta al atractivo precio de 19,95 euros), nos trae ahora al ruso Kiril Yeskov, tan desconocido por estos pagos como lo era Sapkowski en su día, pero con una carrera bastante exitosa, parece ser, en su país de origen y mercados cercanos.
La novela que ha elegido para la presentación de este autor en España se nos ha vendido como una vuelta de tuerca al universo de El Señor de los Anillos. Una especie de visión de los vencidos, puesto que se nos narra la Guerra del Anillo desde el punto de vista de los ejércitos y aliados de Sauron. Sin embargo, dejando aparte el gancho comercial que puede tener esta caracterización de la obra, lo cierto es que la historia es mucho más que una mera parodia al estilo de bazofias como El Sopor de los Anillos y la utilización del universo tolkieniano, convenientemente modificado en sus héroes, nombres y lugares, no es más que un aliciente añadido a la trama, ni mucho menos el principal ingrediente, puesto que Yeskov se desvía del canon siempre que quiere, introduciendo lugares y hechos nuevos y creando un universo propio con la suficiente entidad como para caminar por sí solo, sin necesidad de apoyarse en ninguna historia previa.
Yeskov machaca sin compasión los puntos negros de la obra tolkieniana: su evidente maniqueísmo y ese airecillo “hippie” que denigra todo lo que huele a progreso y Revolución Industrial, esa loa exagerada de los idílicos paisajes pretecnológicos en los que viven hobbits y elfos. Mordor es el estandarte de un nuevo modo de entender las cosas, representa el progreso basado en la ciencia, con todo lo que esta tiene de bueno y de malo, y las fuerzas de Gondor, El Concilio Blanco y los elfos son los inmovilistas que quieren que todo quede como está, utilizando todas las armas a su alcance para lograrlo, incluidos el genocidio y la aniquilación de varias razas y naciones. Después, como siempre, los vencedores rescribirán la historia a su conveniencia.
Por suerte, El Último Anillo no se queda sólo en esto. Una parte importante del libro la dedica Yeskov al desarrollo de una impecable novela de espías en la ciudad-estado de Opar, un trasunto de la Venecia cosmopolita y traicionera del XVIII. Los vericuetos por los que transcurre la trama, con varias agencias de espionaje y contraespionaje envueltas en un juego de intrigas y desinformación, y el barón Tangorn aprovechándose de unas y otras para lograr el objeto mágico indispensable para llevar a buen fin su misión, resultan apasionantes. Inventa, además, reinos y hechos a su antojo, como la deliciosa historia del caudillo de los reinos del Sur, émulo del zulú Shaka, que expulsa de su territorio a los mercaderes de esclavos y consigue crear un gran imperio a base de sus conquistas guerreras.
Un humor socarrón, muy del estilo de Sapkowski, planea sobre las acciones de los héroes en todo momento y constituye un contrapunto más al grandilocuente y ampuloso estilo de Tolkien. Aquí no hay grandes parlamentos ni discursos impactantes. Sólo seres humanos luchando por conservar su modo de vida. No hay buenos ni malos. Hay poderosos que deciden sobre la vida y la muerte y humildes que tratan de sobrevivir.
Una obra notable, en fin, que se lee con interés independientemente del material en el que se basa. No creo que haya que haber leído El Señor de los Anillos para disfrutar de ella en su plano más inmediato, como novela de aventuras bien tramada. Sin embargo, es el contraste con la obra de Tolkien lo que otorga profundidad a El Último Anillo. Es en el plano filosófico, y perdóneseme este final pedantesco, donde se encuentra la carga intelectual de la novela. Su inteligente interpretación de los mecanismos de poder, de la inevitable extinción de la cultura de los perdedores a manos del imperialismo del vencedor y de la reescritura de la historia por cronistas a sueldo de esos mismos vencedores son los rasgos que convierten a El Último Anillo en algo más que una simple novela de fantasía al uso.
Qué soplo de aire fresco están trayendo, a fin de cuentas, estos autores orientales de Bibliópolis Fantástica a los anquilosados esquemas en los que se mueve nuestro colonizado mercado literario.

6 Comments:

Blogger Xoota said...

No sé, yo creo que el mayor problema de la novela es el querer darle una vuelta de tuerca a la obra de Tolkien... A mí me parece que es un lastre, porque es lo que en un principio me echó para atrás de comprarla.
De todos modos, después de ver que se distancia lo suficiente, creo que la daré una oportunidad...

2:57 p. m.  
Blogger Nacho said...

Coincido con todo lo que has escrito salvo un detalle. Las cincuenta primeras páginas (más o menos, no tengo el libro a mano), en las que Yeskov hace una sátira de La Guerra del Anillo, condicionan el resto del libro. Si hubiese hecho su aproximación de forma menos "referencial" estaría de acuerdo con que puede ser leído por cualquiera. Pero partiendo de ahí... no estoy tan seguro.

3:16 p. m.  
Blogger El Caballero inexistente said...

Saludos. Interesante reseña.

12:49 a. m.  
Blogger La ninfa de la torre de cristal said...

Yo creo que, por muy influyente que haya sido Tolkien, la gente debería dejarlo en paz. Ya ha tenido suficiente gloria (no es que no me guste, es que a estas alturas me satura un poco).

Hoy en día, cada vez que un autor fantástico publica algo, le llaman el "nuevo Tolkien". Pues eso no existe. Es como si tuviéramos que comparar a cada escritor que leemos con él. Hay quien incluso lo compara con George R. R. Martin...

Para mi, cada uno es diferente. Creo que el debate actual sobre Tolkien (no me refiero al blog, sino al mundo de ahí afuera) debería cerrarse para que pudiéramos centrarnos en otras cosas. Nuevas, a poder ser, porque las hay. Y maravillosas.

1:25 p. m.  
Blogger HADAMORGANA said...

Los seres humanos somos insaciables. Cuando encontramos algo que vale la pena no nos cansamos hasta que hemos exprimido la última gota de zumo. ¿Que un tipo de novela tiene éxito? Aparecen cincuenta mil más imitandola. ¿Que una pelicula revienta las taquillas de todo el mundo? Ya estamos tardando en hacer la segunda parte, y la tercera, y la cuarta... Y así por los siglos de los siglos, mientras mande el bolsillo en lugar del corazón.

7:30 p. m.  
Blogger Farseer said...

Tengo curiosidad por leer este libro, aunque desconfío del uso de la obra de Tolkien (¿no es mucho más difícil escribir una obra popular por sí misma que revisar o satirizar a una de las grandes?). Sospecho que muchos de los que la compren lo harán movidos por el mismo impulso que lleva a la gente a leer las citada El Sopor de los Anillos. Sin embargo, ¿habrá logrado Yeskov escribir algo que trascienda todo eso y realmente merezca la pena? Espero comprobarlo por mí mismo próximamente.

12:57 p. m.  

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